sábado, 26 de julio de 2008

Sobreviviendo a otro fin de semestre - Parte I

He aquí otro texto prescindible que no les entretendrá ni les aportará nada a su crecimiento personal :P
...realmente deseaba dilatar el instante en el que no tendría mas remedio que enfrentarme a una cantidad abrumadora de deberes…pero el camino era el mismo, mismo parque por el que me gusta cruzar, misma esquina por donde Cristo Rey observa a penas perceptible desde un horizonte lejano, mismo farol, misma calle…
Fotografia: Absurda 2008

Al salir del trabajo me había quedado esperando el autobús debajo de aquel puente peatonal durante un tiempo considerable pero sin exasperación. De vez en cuando una figura se paraba a mi lado, de vez en cuando dos venían y abordaban una ruta en cuestión de minutos. Era realmente una prostituta con frío quién me hacia compañía a unos metros de distancia, más pasada la media hora la mujer se dispuso a cruzar la calle lenta y rítmicamente, mientras sus piernas alargadas por unas plataformas que conducía con experiencia se delineaban a contra luz por las luces de los carros. Unos cuantos insultos, unas cuantas frases obscenas a su paso se mezclaban con el sonido de los motores a gran velocidad y el caudal del rio Cali que se oía inquieto. La observé hasta que tocó el anden de en frente y se perdió bajo el color verde de los faroles, siguiendo la dirección de las aguas.

Poco antes de las 10:00 pm me subo – por fin – a una coomepal o montebello de ruta incierta. “sameco!, lopez!” grita un hombre colgado de la puerta del autobús. Sacó un brazo con riesgo de ser amputado y el vehículo se detiene media cuadra después, me hace correr…cómo odio correr. Cancelo con un billete arrugado y húmedo mientras doy una mirada rápida a los pasajeros, unas cuantas personas de caras cansadas. Escojo como siempre un asiento con ventana que pueda abrirse, así me ubico del lado por el que pasando por cierto puente cerca de la terminal se pueden ver las luces de los barrios adyacentes a Cristo rey. Como una rutina, luego de pasar por allí cierro los ojos, lo que sigue del recorrido poco llama mi atención, entonces me pierdo en recuerdos por esa cultivada costumbre que tengo de evocar viejos amores en el transporte público - De vez en cuando se me sale con disimulo una patética lagrima dependiendo de la época del mes y del asiento en el que esté, sin saber por qué o por quién. Me imaginó que tal vez he venido juntando esos rostros y esos nombres en un solo hombre sin nombre y rostro, realmente no, en una masa sin forma exactamente: en la figura anónima de un gran victimario. Supongo que es más fácil así, condensar todo y pensar en uno solo…tal vez sea un poco insano lo que hago- . Mientras el vehículo avanza yo retrocedo con el rostro entre las manos hasta un lugar oscuro en el que me tropiezo con una idea urgente. No era esa la ocasión para sentimentalismos pues tenía otras cosas en que pensar, cosas que suelen salvarme de esa mala maña de andar revolviendo el pasado, así volví a ese mundo que yo llamo real y que me absorbe sin misericordia, ese mismo que a veces succiona mi cabeza; los compromisos académicos desplazaban imágenes confusas y palabras vacías.

Lo planeé todo antes de llegar a Alfonso López; organicé mis actividades de los próximos 3 días en función de los trabajos que tenía que terminar y entregar con urgencia. Antes de abordar mi segundo transporte de la noche - el jeep para cruzar el puente de Juanchito - me detuve en un estanco en busca del pócima milagrosa que me hiciera la bondad de mantenerme despierta por lo menos durante 3 dias seguidos: Red Bull, Peak, estar bien, lo que fuera. Me decidí por el Peak y me fui oyendo tras de mi el comentario de un cliente que aseguraba con ese orgullo que da el
saber las cosas, que aquella bebida se usaba para alargar la parranda cuando se planeaba beber en grandes cantidades. Me molestó mucho y pensé en el bulto que llevaba a mis espaldas, los libros que había paseado durante días en el morral, con ese enorme peso que me recordaba el deber pendiente. Aún así guardé la botella fría al lado de las fotocopias un poco esperanzada, con aquella sensación de bienestar que me dan las cosas insignificantes como el pasar la punta de los dedos por el filo irregular de una llave cuando camino por lugares oscuros y abandonados. Crucé la calle y me subí al último jeep con destino a Juanchito.

El trayecto de 10 minutos se hizo largo en mi cabeza. En cierta forma quería que así fuera, pues realmente deseaba dilatar el instante en el que no tendría mas remedio que enfrentarme a una cantidad abrumadora de deberes…pero el camino era el mismo, mismo parque por el que me gusta cruzar, misma esquina por donde Cristo Rey observa a penas perceptible desde un horizonte lejano, mismo farol, misma calle…A pesar de mis esfuerzos por tardar me encuentro finalmente frente la puerta de mi casa sin más remedio que golpearla: Del otro lado, los ladridos hiper-agudos de Melina me saludan mientras mi mamá intenta quitar el seguro. Se lleva a cabo la conversación habitual, un intercambio corto sobre acontecimientos del día mientras ella me sirve un plato de comida con el que subiré las escaleras y me adentraré a oscuras en ese lugar caótico que es mi habitación cada final de semestre. Después de comer miro el reloj y son las 11:15 pm, intento dormir una hora como preparándome para lo que me espera, más es inútil ignorar la presión en la cabeza y ese ardor de las cosas por hacer justo en la boca del estomago.

...

2 comentarios:

El Noticiero de lo Cotidiano dijo...

Me gusta Mucho. Me quito el sombrero ante el valiente acto... pero quedo a la espera de mejores apuntes en ese largo camino que llamas vida real. La vida es una noticia que se escapa de nuestra cotidianidad, me has dado una razón de peso para ese noticiero de cotidianidades que se salen cual viscera exagerada, cual comida perecedera que se congela en una esquina abandonada.

Me gusta. Me gusta... espero más de tu vida...

Danny Balanta dijo...

Cindy, no sabìa que contabas con tanta presion, sabes, alguna vez a mi tambien me toco asi, pero todo eso es un pequeño sacrificio, comparado con la gran recompensa que recibiras.

Perdon, es que me dio pereza y me comi las tildes.

IMPORTANTISIMO

AQUÍ NO ENCONTRARÁS NADA DE ABZURDAH. ESTE BLOG NO TIENE NADA QUE VER (ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER) CON ESE LIBRO NI CON LA SEÑORA CIELO LATINI. QUE ESTE BLOG Y ESE LIBRO SE LLAMEN DE FORMA SIMILAR ES SOLO UNA COINCIDENCIA (UNA TRISTE COINCIDENCIA)

pd: Y si lo estas buscando, también te convendría leer la versión de alejo, solo...por si acaso